viernes, 24 de mayo de 2013

La mujer sobresexualizada vs la reprimida

En un ejercicio del proyecto fin de carrera basado en la casa de Bernarda Alba he tratado de explorar el universo de la posición femenina para con su tradición y contexto. En la casa de Bernarda Alba se presentan a mujeres constantemente reprimidas, que luchan para liberar sus deseos y sexualidad, pero tienen miedo de ser descubiertas. En el caso de la sobresexualización... es un hecho que actualmente está port todas partes, las chicas jóvenes se creen liberadas pero viven en un sistema donde los hombres y las doctrinas de vestuario y estética que las obligan practicamente a vestir como visten y a pensar como piensan... es algo parecido al neo-machismo... por suerte aunque estos dos tipos abunden, existimos las mujeres sin tabús, donde se habla de lo que sea y como sea ;)

Así pues he querido explorar más a bernarda y sus hijas...




Me he inspirado mucho en Francis Bacon, no creo que lo notéis, pero  vamos, es así :3


Muchos besos a todos y toas y gracias por pasar ^.^

martes, 14 de mayo de 2013

Empezar batallas...

Durante toda mi vida he sido una chica rechoncha, oronda, curvilínea... gorda, vamos. No es algo que me haga sentir como un ser que no debe salir a la calle, pero tampoco es algo que me encante, sobretodo a la hora de ir a comprar ropa donde las dependientas retrasadas te miran con cara de ¿¡Pero es que usas más de una talla 38 morsa del averno!?

Por suerte, no todas las dependientas son así, hay muchos sitios donde puedo comprar ropa e incluso lencería, eso sí, a precios astronómicos... entre que se gasta más tela y son productos de tirada corta, un pantalón que los demás se compran por 15 euros tu te lo has de comprar por 30 y cuando estás de suerte... (he llegado a comprar pantalones por 60 pavacos) y queridos, todos los que tenemos los muslos hermosos hemos vivido el hecho de que, tarde o temprano, rompemos los pantalones del roce, y las chicas vivimos los episodios 'muslos en carne viva' cuando decidimos ponernos un vestido. (Al menos yo lo vivo mucho, puesto que me ENCANTAN los vestidos). Desde los 13 años he salido muchas veces llorando cuando he ido a comprar zapatos. Pensad en alguien con el pié plano, grande y ancho, con unos tobillos que han evolucionado en dos pelotas de ping pong y os haréis una idea de lo condenadamente difícil que resulta encontrar un calzado femenino, con un tacón bajo o sin él, que no sea de octogenária. 

Y aun así, hay muchas cosas que me gustan de mi cuerpo, muchas: Mis labios, mis ojos, mi rostro en general, la forma de ondularse que tiene mi pelo, mis pechos, la forma asombrosamente proporcionada que tiene mi cuerpo a pesar de mi peso que hace que no parezca un tonel, mi piel suave... 

El problema es cuando ese cuerpo se apodera de tí y te llenas de estrias, tus muslos rebotan y se llenan de celulitis, tu barriga sobresale exageradamente, la circulación de tus piernas se jode a una edad a la que no debería hacerlo, te salen varices, las rodillas te duelen cuando subes escaleras, te ahogas cuando intentas caminar algo más deprisa y sobre todo, por encima de todo ello, cuando tu mente empieza a obsesionarse única y exclusivamente con la comida, como obtenerla, como justificar los atracones, como hincharse a toda costa para después sentirte mal y posteriormente se obsesiona en tu condición de gorda llenándote de miedos: te da miedo subir con mas gente al ascensor, te apura que cualquier otra persona te vea comer Sea lo que sea desde una ensalada a un plato de pasta...y mucho peor cuando se trata de dulces, helados, bocadillos y demases, entonces piensas que todo el mundo te mira y piensa que es normal que estés así comiendo esas porquerías. También te da pavor sentarte en los asientos del metro si solo queda un hueco, te aterra que al salir de noche te miren con cara de desprecio y pienses que es tu culpa, por ser una gorda, que sufras por creer que no vas a resultar atractiva a nadie y así se engorda la lista de miedos que frenan la persona que eres. 

Ansiedad, estrés, sueño alterado, comer en demasía, dejar el deporte... todos esos factores son los que han marcado la obesidad de padezco ahora, junto a un gran inicio de hiperfágia. Sé que mi constitución no es la de ser una sílfide, pero no obstante no puedo dejar que a mis 24 años esté en un grado peligroso de obesidad que puede generar enfermedades que me marcarán de por vida... estar unos 50 kilos por encima de tu peso es lo que tiene, te destroza por dentro y por fuera. 

Me gustan los cuerpos con curvas, me gusta que el cuerpo de una mujer tenga carne, caderotas, pechotes, vamos, me gusta mi constitución, pero no mi peso ni me gusta estar insana... durante años he batallado una y otra vez contra ello, pero a las semanas me decepcionaba a mí y a las personas a las que contaba enorgullecida que había empezado una dieta. Cada vez estaba peor... hasta que un día me dió por dibujar esto. 


Me daba rabia y auto indulgencia, y aun me la da en muchas cosas de mi vida, no obstante, me ha costado mucho tiempo estar preparada, tener esperanza y fuerza y un nutricionista que es capaz de hacerme sentir genial y con valentía como para afrontar un reto bestial... siempre pienso que es un angel de la guarda con el que me topé y al que le debo esto. 

También he empezado a desintoxicarme de gente que me absorvia las ganas y las ilusiones que siempre he tenido para perseguir mis sueños y objetivos, incluso estoy tratando de cuidar más de mi no solo físicamente, sino también en el amor propio y en el hecho de que veo que no debo prestar atención a quien no la merece y (lo que más me está costando en el mundo) dejar mi inseguridad a un lado e imponerme con las personas que se aprovechan de mi exceso de consideración y buena fe. No, no soy una santa, la cago, soy torpe, olvidadiza de narices (es uno de mis peores defectos) y un caos, pero jamás trato de hacer daño a nadie, no disfruto burlándome ni pataleando y llevo ya demasiado tiempo sintiéndome demasiado dolida por la facilidad con la que se me pueden subir a la chepa. 

Como dice mi querida amiga Sara Couso, no es cuestión de estar por encima de nadie, es cuestión de hacer las cosas bien. 

En eso estoy, en una etapa de mi vida donde estoy apretando el acelerador más que nunca ya que voy cuesta arriba, esforzándome para conmigo y sintiendo que si tengo fuerzas, no es solo por ese cambio en mi mente, sino por tener a mi lado a personas que me quieren y que cuidan de mi, familia y amigos que están ahí siempre que les necesito y son sinceros y cariñosos sin caer en el horrible error de darte la razón absoluta, precisamente, porqué somos de carne y hueso y metemos la pata y para eso también están, para quitarte las tonterías de una colleja y hacerte disfrutar de las oportunidades que tienes. Siento que tengo una suerte increíble de tener personas así de estupendas y llenas de talento como ellos. 

Y si hay otra persona que me da fuerzas, ese es mi chico, el que me pone los pies en el suelo y a la vez me da alas para pensar a lo grande, unas alas reales, unas que solo volarán cuando realmente estarán preparadas para hacerlo. Alguien con quien siento una simbiosis espectacular. 

Solo escribo esto para comentar que estoy luchando, que hace unos meses caí muy bajo, mucho mas de lo que se puede apreciar, y que poco a poco estoy subiendo desde allí, recuperando las ilusiones y el amor propio. 

Hace un mes y medio que empecé con mi dieta, llevo siete kilos y medio... y los que quedan ;)

Si eres alguien que ha caído abatido por situaciones que no esperas, que te odias a ti mismo por no solucionar la vida o que sencillamente no sabes hacia donde mirar. Primero mírate a ti mismo, date tu tiempo e investiga y descubre porqué estás así, cuando lo hayas entendido, compártelo con quien quieres y busca ayuda, ya que la mitad del trabajo es NUESTRA, y la otra mitad, necesita el amor y apoyo de quien te rodea, incluso de profesionales. 

Siempre he sido una apasionada, pero cada día, lo soy más.